lunes, agosto 05, 2013

Universitarios no entregan las habitaciones durante vacaciones

Foto: Julio Estrella, El Comercio. Seguridad las 24 horas.
Sistema de cámaras, rastreo satelital y personal para alumnos.
El período de vacaciones universitarias, entre junio y octubre (dependiendo de la institución), es la época en que existe mayor demanda de estudiantes que intentan conseguir una habitación. Las tiendas, restaurantes y copiadoras, de los sectores de El Dorado, La Floresta y de los alrededores de la UCE se llenan de volantes de arriendos para alumnos.

Conseguir una pieza no es fácil. Las reservaciones se hacen desde mayo. En los sitios que ofrecen este servicio, al menos el 90% de habitaciones está ocupado.


La residencia Girasol, ubicada entre las calles Solano y Yépez (El Dorado), tiene una lista de espera de 10 personas. Dos piezas estaban disponibles la semana anterior, pese a que hay 10 suites y 23 habitaciones. El inmueble está cerca de las universidades Central (Facultad de Medicina), Católica y politécnicas Nacional y Salesiana.

Su propietaria, Susana González, comentó que durante la época de vacaciones el 95% de residentes va a las provincias de origen. Pero siguen pagando por la habitación en esa temporada.

Quienes intentan conseguir un lugar en la residencia Girasol, en su mayoría son estudiantes que llegan a hacer cursos preuniversitarios, para lograr ingresar a una institución de educación superior.

“Ellos alquilan las piezas, que cuestan entre USD 100 y 270 al mes, durante tres o cuatro meses hasta rendir los exámenes. Si pasan se quedan, en su mayoría, durante toda la carrera”, dijo.

Cada dormitorio cuenta con electrodomésticos como microondas, refrigeradora, cocina, televisión y lavaplatos. Además, las piezas están amobladas, tienen escritorio y cama. Hay un sistema de Wi-fi para toda la residencia.

Afuera de las piezas hay espacios colectivos donde los jóvenes pueden entretenerse en el patio o en las zonas de recreación.

Los estudiantes cuentan también con un sistema de cámaras de seguridad en toda la residencia. Además, ellos tienen que notificar al personal cuando no van a llegar a dormir en la noche.

La Universidad Andina Simón Bolívar, ubicada entre las calles Toledo y Ladrón de Guevara, también ofrece una residencia, pero únicamente para sus estudiantes. En este espacio, los alumnos pueden acceder a una de las 50 habitaciones. En total hay una capacidad para alojar a 138 personas, pero las piezas restantes son para miembros de la entidad.

Alexis García, administrador de la residencia, explicó que los alumnos que tienen mayor posibilidad de conseguir una habitación son los becados, ellos no deben cancelar ningún costo. Quienes no tengan ese beneficio, tienen que pagar máximo USD 28 al mes.

En este caso, los estudiantes de maestría se alojan por nueve meses hasta terminar sus estudios en junio. En ese mes están obligados a entregar las piezas.

Alrededor de la Universidad Central, algunas viviendas arriendan cuartos. Miguel Tapia ofrece este servicio, entre la av. La Gasca y la calle Mena de Valenzuela.

Es una casa en la que los chicos comparten el comedor, la cocina y el patio con la familia de Tapia. En el lugar hay seis habitaciones, de las cuales cuatro están ocupadas y dos reservadas. Ningún estudiante entrega la pieza en vacaciones.

Por un costo de entre USD 80 y USD 120, los jóvenes conviven con los dueños de la vivienda. Los dormitorios están amoblados y también hay televisión e Internet.

En todas las residencias universitarias y viviendas, hay reglas de convivencia y horarios. Los jóvenes no pueden llegar a cualquier hora. Tapia permite su ingreso dependiendo de los horarios de cada carrera.

Además, las visitas son controladas y restringidas. Por ejemplo, en Girasol se permite el ingreso a compañeros para estudiar o hacer deberes, pero se controla su estancia. Las fiestas y el consumo de bebidas alcohólicas están prohibidas.

En su mayoría, la alimentación debe ser cubierta por el estudiante. Aunque en algunos lugares también se ofrece la comida con un costo extra al arriendo.

Ser estudiante universitario que viene de otra provincia es un requisito único para arrendar un dormitorio o departamento en estos espacios. Hay anuncios en Internet que ofertan suites y piezas solo a los universitarios. Los costos no varían en relación con Girasol o la vivienda de Tapia.

“Suites de uno y dos dormitorios, con cocina, sala pequeña y baño, desde USD 120 hasta USD 200. El pago incluye agua, luz e Internet. Las suites son independientes y seguras, dentro de un edificio con todas las seguridades, ambiente juvenil y sano, en sector residencial”. Este anuncio se encuentra cerca de las universidades Politécnica, Católica, Salesiana y Central.

Con una población de 120 019 estudiantes universitarios, la provincia de Pichincha abarca el 27% del total de alumnos universitarios de todo el país, eso según datos del ex Consejo Nacional de Educación Superior (Conesup) en el 2010.

Datos

  • 33 piezas hay en la residencia Girasol, en el barrio El Dorado. Dos piezas estaban libres.

  • 100 dólares cuesta la habitación más barata de la residencia Girasol. También hay suites.

  • 50 piezas son destinadas para estudiantes de maestría en la U. Simón Bolívar.

  • 28 dólares Deben pagar como máximo los estudiantes. Los becados no pagan.


NOTICIA
EL COMERCIO
Diario Independiente
Cristhian Tobar, Redactor

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EL RUNRÚN
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